Disfruta el aire que respiras y también el que espiras, deja que te deslumbren los pequeños detalles, que aunque insignificantes, son bellos.
Siente la hermosura de los arboles, el increíble color azul del cielo, el calor del sol, emociónate con cada figura desnuda que descubras.
Llora cuando lo necesites, sonríe a las cosas buenas y escúpele a la vida en la cara cuando no te guste.
Y sobre todo, vive cada momento como si fuese el último y cada amor como si fuese el primero.
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