Le miré a los ojos, y con una de mis sonrisas más soberbias y prepotentes le dije:
-No me marcho de la vida por la vía rápida porque nunca me ha gustado que me llamen cobarde.
Pero en realidad lo debería haber dicho es:
-No me marcho de la vida por la vía rápida porque soy un cobarde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario