Adicto a los malos hábitos de la vida,
a lo surreal,
a pensar,
que es eterna nuestra soledad.
A buscar la paz
en un pequeño vaso de cristal;
pero no la encuentro,
y vuelvo a buscar;
otro vaso de cristal,
no está,
la vuelvo a buscar,
otro vaso de cristal.
No sé si encontré la paz,
pero ahora duelen menos las heridas;
adicto a los malos hábitos de la vida.
Jorge Torrecilla Sánchez
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