Dijeron que había perdido el raciocinio, pero no me dio esa impresión cuando le vi.
Hacía ya muchos meses desde la última vez, y también hacia ya algunas semanas que había dejado de pensar en el.
Dijeron que no hubo alboroto, simplemente, se marchó después de lo sucedido y ya está.
No nos llamó, tenía el teléfono siempre apagado, no estaba en su piso. Insistimos en encontrarlo, pero paso el tiempo, y nuestra insistencia terminó por reducirse a cero.
Yo estaba en un bar con ella, el entró, se acercó a mí y me dijo:
“No te pongas triste, en el fondo siempre supiste, que nunca vine para quedarme.”
Después de eso simplemente se marchó, y ya está, igual que la última vez.
Desde entonces no le hemos vuelto a ver.
Jorge Torrecilla Sánchez
No hay comentarios:
Publicar un comentario