Caminaba algo colocado,
asfixiado,
por el humo invisible que viene de todos lados,
por el amor perdido inmaculado,
por lo que había prendido,
algo más que un cigarrillo,
ahora se siente como un chiquillo,
solo e incomprendido,
por lo que siempre ha querido,
y nunca ha existido,
ahora la soga ya le ahoga,
y solo implora ,
a deshora,
que no haya nada, donde el almas mora.
Jorge Torrecilla Sánchez
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