Últimamente, la frecuencia de veces que pienso en la opción del suicidio, ha aumentado de forma pasmosa.
Cada vez que esto ocurre, susurro entre dientes descalificaciones e improperios contra este mundo, al cual detesto desde que tengo uso de razón.
Cuando observo a esa gente, que solo piensa en obtener dinero y una casa grande, algo dentro de mí se remueve de forma incontrolable. Vivimos en un mundo en el que todo se vende y se compra, un mundo en el cual, hasta los hijos se tienen por dinero.
Y aquí estoy yo, encerrado en un sistema, una forma de vida y un mundo que no he podido elegir, mientras observo cómo la gente lucha contra la única certeza que tenemos, la muerte.
Tiene que haber una forma de cambiar todo esto.
Jorge Torrecilla Sánchez
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