martes, 5 de abril de 2011

Soberbia

Y yo,
Acerque mis labios a su oído,
Como queriendo jugar con la idea de seducir su mente,
O simplemente,
Follarme a su cerebro,
Y le dije,
No; el opio de los ineptos es la ignorancia,
Que es la fuente de la que llevas bebiendo toda tu vida,
 y que parece ser que no calma tu sed,
entonces, separé mis labios de su oído,
y observé su rostro,
congelado como en un espasmo,
como si a kasparov le hubiese echo jaque mate un niño tercermundista,
como una arista, desencajada, en una figura geométrica perfecta,
y cuando su rostro cambio de forma,
como si hubiese encontrado una respuesta,
yo me gire,
no le escuché por que cerré mis oídos,
y aunque quería,
no podía dejar de pensar lo que mi mente repetía,
somos lo que siempre quisiste y nunca tuviste,
somos tu guia, tu vía ,
somos poesía.

Jorge Torrecilla Sánchez

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