Con un pitillo,
de esos que te fumas a destiempo,
y con el viento en la cara,
una de esas tristes mañanas,
en las que solo,
la soledad me ampara,
y el trigo seco y el horizonte,
se mueven al son,
como un reloj,
describiendo con tristeza la pasión,
de lo que significa seguir vivo.
Jorge Torrecilla Sánchez
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